Una vez, viendo Discovery Channel en la tele, vi un intermedio de unos veinte segundos. En él aparecían decenas de hombres sentados, con las piernas cruzadas, formando semicírculos concéntricos en el suelo de un templo de roca de aspecto antiguo y rodeado por la jungla. El único sonido provenía de sus voces, que usaban de manera sincronizada para gritar pequeñas volcalizaciones a modo de instrumentos musicales, creando una música que invitaba a la mente a deambular. La imagen más impactante era el primer plano de uno de los hombres. Su rostro cruzado con pinturas mostraba una expresion de absoluta concentración y alegría. Sus ojos abiertos al máximo, su mirada penetrante, en trance, entonando su pequeña parte en la compleja melodía y liderando al resto del grupo. Eran unas tomas de gran belleza e impacto. Tras investigar algo he descubierto que las imágenes son parte de la película “Baraka“. Aquí tenéis la secuencia que acabo de describir (comienza tras la presentación de treinta segundos).
Cuando me enteré en Ubud de que era posible ver uno de estos rituales, llamados “danza Kecak” (pronunciado “kechak”), me emocioné mucho. No es para nada un acontecimiento aislado ni exclusivo y se hace principalmente para turistas, pero conviene informarse un poco para encontrar buena calidad. Nosotros tuvimos suerte. Fuimos a una representación en el templo Pura Dalem Taman Kaja y eramos menos de cien espectadores. Además la recaudación es dedicada al mantenimiento del templo.
Con la entrada viene un folleto que conviene leer para poder comprender lo que pasa durante la danza. La danza Kecak original tenía sus orígenes en el Sanghyang, un ritual de exorcismo que inducía al trance. En la década de 1930 en alemán Walter Spies la convirtió en un espectáculo, añadiendo la representación de un fragmento del Ramayana, que es lo que se muestra ahora a los turistas. En este fragmento el demonio Rahwana, que desea a Sita, la rapta y la lleva a su palacio, donde sin embargo no consigue seducirla. Rama, el marido de Sita pide a Hanoman, general del ejército de monos, que le ayude a encontrar a Sita. Hanoman tiene éxito, pero mientras tanto Megadana, hijo de Rahwana, captura a Rama con un dragón mágico. El pájaro mítico Garuda, amigo del padre de Rama, observa todo esto desde el aire y los rescata con la ayuda de Sugriwa, el rey mono, y su ejército de monos. ¡Menudo lío! Los cantantes de la danza Kecak asumen varios roles durante el espectáculo: Forman el círculo donde se desenvuelve la danza, representan al dragón con el que Megadana captura a Rama y sobre todo se unen a la trama representando el ejército de monos que lucha contra el demonio Rahwana.
El espectáculo finaliza con una “danza del trance” que se usa para propiciar buenas cosechas. En esta danza un bailarín, en teoría en trance, baila pisando fuertemente una pila de cáscaras de coco en llamas. Digo en teoría porque sabemos de buena tinta que aunque es una danza tradicional y cuando se hace en privado el bailarín sí alcanza el trance, cuando se hace para turistas se trata simplemente de un tipo con la piel de los pies muy dura.
Yo soy de esas personas que en teoría nos gusta ver teatro y danza pero luego nos aburrimos tras media hora. Este no fue el caso y la hora y pico que duró el espectáculo se me pasó volando. Me pareció apasionante y cumplió todas mis expectativas. Recomendado. Cinco estrellas. Si vais a Ubud, ¡no os lo podéis perder! Para haceros una idea, la página web del sitio al que fuimos tiene un par de mp3 con la representación completa que os podéis bajar al final de esta página.
[Nota: Las imágenes que aparecen al comienzo de la secuencia de Baraka corresponden a los templos de Borobudur y Prambanan, que están en Java, no en Bali. El templo donde se realiza el ritual es Gunung Kawi, que sí está en Bali. ¡Resulta que he estado en los tres! Qué cosas que tiene la vida...]






no sabia que existian ese tipo de
peces me encantaron me gustaria conocer
uno que va