El misterio de la visión del tiburón martillo

Es, posiblemente, uno de los iconos más famosos del mundo acuático: La silueta del tiburón martillo vista a contraluz. La forma de su cabeza ha sido durante muchos años un misterio para muchos biólogos. En el pasado siempre se ha asumido que la posición de los ojos del tiburón martillo, extremadamente separados y en direcciones opuestas, impiden la visión frontal, haciendo difícil llevar la presa a la boca, y la binocular, privando al tiburón martillo de percepción de profundidad. Si estas características ponen al tiburón martillo en desventaja con respecto a otros depredadores, ¿por qué ha evolucionado una cabeza de tal forma?

Banco de tiburones martillo

El misterio parece haber sido resuelto por la doctora Michelle McComb, de Florida Atlantic University y sus colegas. Estos investigadores han logrado medir el campo de visión del tiburón martillo colocando sensores en su piel para medir la reacción del animal a un conjunto de luces brillantes situadas en diversos puntos de una piscina.

Tiburón martillo

Los resultados son sorprendentes: Aunque a los lados, los ojos del tiburón martillo están ligeramente girados hacia adelante, lo que hace que los campos de visión de sus ojos se combinen al frente de su cabeza, formando un ángulo de 30 a 48 grados. Esto no sólo confiere al tiburón martillo una visión frontal y percepción espacial muy superior a la del resto de tiburones (con sólo 10 grados de campo visual combinado), sino que además la posición lateral de sus ojos también le proporciona 360 grados de visión vertical. En otras palabras, el tiburón martillo puede ver casi toda la totalidad de sus alrededores sin tener que mover la cabeza.

Dede luego, esto hace que los tiburones martillos me parezcan incluso más interesantes y apasionantes que antes. Cabe decir que, como muchas otras especies de tiburones, se trata de una una especie amenazada. Esto es en gran parte debido al desproporcionado, cruel, sin sentido y en muchos casos ilegal tráfico de aletas de tiburón.

[Noticia de BBC Earth News - En inglés]
[Imágenes: 1, 2]

Buceando con los mola-molas

El pez luna, o mola-mola en indonesio, es probablemente uno de los peces más extraños y asombrosos que habitan las regiones accesibles de los océanos. Su característica más prominente es, desde luego, su peculiar forma: Con su enorme cuerpo circular y aplanado y sus desproporcionadas aletas, da la impresión de que se trata de un pez mucho más grande que ha sido truncado por la mitad.

Sin embargo, el pez luna no es sólo eminente por su singular forma, sino que también mantiene dos récords mundiales. No sólo es el vertebrado que más huevos contiene en sus ovarios (¡300 millones!) sino que también es el pez de esqueleto óseo más grande: El tamaño medio de un mola-mola es de 1,8 metros de largo y 2,4 metros entre las puntas de las aletas. Por si esto pareciera poco, el pez luna más grande jamás capturado medía 3,1 metros de largo y 4,26 metros entre las aletas, y pesaba 2235 kilos. Era tan pesado como un todo terreno Range Rover y, con un área de 13 metros cuadrados, era más grande que algún micropiso.

Un encuentro con un mola-mola es siempre un encuentro fascinante: Manteniendo una respetuosa distancia uno puede pasar decenas de minutos observando uno de estos gentiles gigantes, flotando prácticamente inmóvil o tomando baños de sol muy cerca de la superficie. Sus ojos, grandes y curiosos, devuelven la mirada inquisitiva de los buceadores. Si se bucea en grupo, no pasará mucho hasta que alguien no pueda resistir la tentación de acercarse demasiado. Entonces el majestuoso pez, sin aparente esfuerzo y lentamente, casi con pereza, comenzará a deslizarse hacia las profundidades, fundiéndose finalmente con el azul profundo del mar.

La razón por la que los peces luna se comportan así, flotando inmóviles cerca de la superficie, se debe a que la piel de los peces luna, cubierta en mucosa, está infestada por parásitos. Los mola-mola pasan gran parte de sus vidas a profundidades de más de 200 metros, llegando a veces hasta más de 600 metros de profundidad. Sin embargo, para poder desprenderse de sus molestos parásitos estos titanes necesitan ascender a poca profundidad periódicamente. Una vez en los arrecifes, los peces luna se dirigen a “estaciones de lavado”, agrupaciones de peces limpiadores que viven a poca profundidad y se alimentan de sus parásitos. Para despojarse de aquellos parásitos que son sensibles a la luz solar, los peces luna toman “baños de sol” nadando con su cuerpo paralelo a la superficie y a veces a sólo unos centímetros de esta.

Tuvimos la oportunidad de bucear con cuatro de estos colosos junto a Nusa Penida, una isla justo en frente de la costa Sudeste de Bali. El mejor momento para ver peces luna en Bali es de Julio a Octubre, siendo Septiembre el mejor mes. Obviamente las operaciones turísticas en Bali hacen buen provecho de ello y es posible organizar inmersiones con gran cantidad de operadores. En nuestro caso, tras investigar un poco por Kuta y en Internet, encontramos el mejor paquete con Absoute SCUBA. Se trata del único operador que realiza tres inmersiones diarias y a muy buen precio: Transporte de Kuta a sus instalaciones en Padang, tres inmersiones, alquiler de equipo y almuerzo por $140, aunque nosotros acabamos pagando $110 cada uno por ser divemasters en activo y tener nuestro propio equipo.

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Cómo sobrevivir Kuta, Bali

La playa de Kuta, en el Sudoeste de Bali, ve pasar a la mayoría de los visitantes de Bali en un momento u otro de su visita. Y es que Kuta, aunque no es el enclave más bonito ni más tranquilo de la isla, es donde uno va de compras, de discotecas, a dejarse ver en la playa o a aprender a hacer surf.

Mucha gente nos había advertido de lo ruidoso y decadente que Kuta es comparado con el resto de Indonesia e incluso con el resto de Bali. Se nos advirtió de australianos borrachos comportándose como no lo harían en su país; playas completamente abarrotadas donde es imposible hacer surf sin chocar con alguien; y nativos avariciosos que aprovechan cada oportunidad para estafar al turista recién llegado.

Afortunadamente, pudimos comprobar que se trata de una visión bastante distorsionada de Kuta. Es cierto que Kuta está mucho más explotada que el resto de Indonesia, pero el ambiente es muy bueno, casi todos los extranjeros se comportan; siempre hay alguien en tu ola perfecta, pero las pequeñas son ideales para principiantes; y los nativos son increíblemente amables y hospitalarios y saben devolver una sonrisa.

La clave está en la localización del alojamiento. Kuta lo tiene para todos los gustos y bolsillos, pero aléjate demasiado del centro y te pierdes del ambientillo. Acércate demasiado, y te arrepentirás de tu elección tras la primera noches sin poder pegar ojo por el ruido de los bares y las motos. Dicho esto, me voy a centrar en el alojamiento básico pero muy decente para el viajero con intenciones de gastar su dinero en cosas mejores que un hotelazo a precios europeos.

Nosotros descubrimos que la calle estrella de Kuta no son las celebradas y extremadamente abarrotadas gang Poppies I y II, sino otra calle paralela a estas y a su Norte, entre jalan Legian y la playa. Se trata de jalan Benesari, donde uno puede encontrar alojamiento barato, decente y muy tranquilo a cien metros de la playa y aún así estar a un paso de todos los bares y restaurantes.
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Surfing en un pueblecito indonesio

El pueblo esta junto a la playa, dividido en dos partes por un pequeño promontorio. Al este se encuentran las casas y las lanchas de los pescadores; al Oeste hay unos cuantos bugalows y tres restaurantes que acomodan a los pocos turistas que vienen a hacer lo único que se puede hacer aquí: surfing.Las olas rompen en arena y casi siempre cerca de un mismo punto, la colina rocosa que pone fin a la playa. Las olas pueden alcanzar tres metros de altura pero por norma general son de medio metro a dos metros de altura. Las buenas condiciones y la ausencia de multitudes entre semana hacen este pueblecito un lugar ideal para aprender a hacer surf, aunque la playa también es frecuentada por surferos mas experimentados.

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Fue con esta intención y muchas ganas que llegamos aquí. Tras llegar por la tarde y encontrar una habitación con porche y jardín junto a la playa, fuimos a cenar a uno de los restaurantes. Allí conocimos a varios extranjeros, todos muy majetes y apasionados con el surf. De vuelta a la habitación nos choco mucho que a las diez de la noche no había absolutamente nadie por la calle. Y es que, como aprendimos, en el mundo del surf a quien madruga Dios le ayuda. Casi todo el mundo se levanta a eso de las 6 a coger las primeras olas del día, antes de que las multitudes aparezcan, aunque entre semana casi no hay gente.

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Al día siguiente tuvimos nuestra primera y única lección Pagamos 150.000 rupias cada uno para que Uzni, una celebridad local, nos explicara en dos minutos la técnica básica Después de eso estuvimos una hora practicando en el agua, ayudados por dos tipos muy amables pero que no hablaban ingles. Es difícil saber que estas haciendo mal y como corregirlo si no te lo pueden explicar! Aun así estuvo bien y pudimos coger varias olas (sin ponernos de pie) pero nos pareció un precio excesivo para lo que aprendimos, así que decidimos alquilar dos tablas varios días e intentar aprender por nuestra cuenta.

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Una semana después, tras tragar mucha agua, tener olas aterrizando en nuestra cabeza, pegándonos revoltones y acabar el día como si nos hubieran metido una paliza, hemos aprendido muchísimo Esto es en gran parte gracias a la tremenda ayuda y ánimos de los demás surferos que nos han ido viendo, aconsejándonos y riéndose de nosotros. Cogemos olas sin dificultad, nos ponemos de pie en la mayoría y bastantes veces conseguimos que nos lleven hasta el final de la playa. Es una sensación muy estimulante, tras todo el esfuerzo, el sentir la aceleración de la ola, su rugido en la espalda mientras uno se pone de pie, gana equilibrio y ve, a vista de gaviota, como la playa se va aproximando rápidamente No hay un día que no volvamos a la habitación con una sonrisa.

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El contacto con la naturaleza es total. El agua fría que lo despeja a uno por las mañanas; la puesta de sol flotando en la tabla; el poderoso rugir de las olas; el sabor de agua salada en la boca. Hace un par de días tuve el que es probablemente el momento mas bonito de este viaje, hasta la fecha: Un amigo italiano y yo nos quedamos cogiendo olas pequeñas hasta bien pasada la puesta de sol. Con la noche vino la luna llena, que nos permitía ver las olas aproximarse en la oscuridad y seguir haciendo surf. No solo esto, sino que ademas había plancton fosforescente en el agua, dejando una estela de luz tenue tras nuestras piernas y brazos y salpicando la tabla con chispas verdes al coger las olas. El toque final vino con la ultima ola, que me las arregle para que me llevara hasta el final de la playa justo hasta tierra firme. Un momento para recordar durante muchos anyos.

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A pesar de todo lo que hemos aprendido y lo que hemos disfrutado, aun queda muchísimo por aprender. No solo acerca de la técnica del surf (esta semana ha sido el primer paso en un larguísimo camino), sino también acerca del mar y las olas: como se comporta; en que humor se levanta cada día.. Es algo que solo se puede aprender practicando… Y ganas no nos faltan!

[Fotos 5, 9, 10 y 13 por Travelpig]

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Pulau Weh

Pulau Weh, a 15 kilómetros al Norte de Banda Aceh, es probablemente lo que mucha gente imagina cuando piensa en una isla paradisiaca: Denso bosque tropical; aguas cristalinas de color turquesa; cabañas de madera junto a la playa; lugareños amistosos y relajados; peces de todas las formas y colores; monos en la carretera…

Pulau WehBungalow en Ramadilla, Gapang, Pulau WehGapang, Pulau Weh

Hemos pasado cuatro días en Gapang, una playa con un dos restaurantes, un centro de buceo y unos pocos bungalows esparcidos cerca de la playa. Nos hemos alojado en Ramadilla, donde por 50.000 rp (€3,5) hemos dormido en un bungalow con balcón a veinte metros escasos de la playa. Eso sí, con baño compartido y algo alejado.

Zero restaurant, Gapang, Pulau WehGapang, Pulau Wehimg_7216.jpg

El snorkelling y submarinismo es, en una palabra, acojonante. Uno puede coger un snorkel, máscara y aletas, nadar 15 metros escasos desde la playa y encontrarse con unos corales en un estado espléndido y albergando literalmente decenas de especies de peces tropicales, algunas tortugas y de vez en cuando algún tiburón pequeño, todo a tres o cuatro metros de profundidad. El submarinismo es también espectacular, con más de 20 – 25 metros de visibilidad incluso a 30 metros de profundidad y cantidad de… de todo! El mejor sitio en el que he buceado hasta la fecha, con excepción de las islas Similan, en Tailandia.

Iboih, Pulau WehIboih, Pulau WehBarca en Iboih, Pulau Weh

Hay que decir que al principio Gapang parece un poco descuidado, como si el sitio hubiera conocido mejores días. El tsunami de Diciembre de 2004 golpeó fuerte esta playa y los lugareños aún están reconstruyendo sus negocios. Aún así, el lugar tiene su encanto y la gente es muy amable: no hay más que sentarse en uno de los restaurantes para que un lugareño se siente contigo a charlar, a jugar al dominó o a lo que se tercie.

Iboih, Pulau WehMonos en la carretera, Pulau WehPulau Weh

Además de bucear y relajarse, uno puede alquilar una moto por 80,000 rp al día y explorar la isla. Debido al tamaño medio de la isla y el mal estado de las carreteras, uno puede pasar el día entero explorando. Pulau Weh es una isla volcánica así que al parecer uno puede visitar unas aguas termales y un sitio con barro caliente. Además, por supuesto, de símplemente disfrutar de las vistas y parar en pequeños poblados a saludar.

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Pulau Weh es, definitivamente un sitio de paso obligatorio en Sumatra para los aficionados al submarinismo, los peces o simplemente el relax y los paisajes bonitos. De aquí volvemos a Banda Aceh por una noche y de ahí a las tierras altas Gayo, probablemente el sitio más remoto en el que hemos estado hasta ahora.

Las islas Perhentian

Las islas Perhentian se encuentran a unos 19 km de la costa de Malasia, al Noreste del país, cerca de Kota Bharu. “Perhentian” significa “parada” en malayo, debido a que las islas fueron usadas durante siglos como parada para los barcos mercantes que navegaban entre Bangkok y Malasia. Las dos principales islas son Perhentian Besar (parada grande) y Perhentian Kecil (parada pequeña) y se encuentran una junto a la otra. Llevamos ya casi un mes viviendo en Perhentian Kecil, en “Long Beach“, una playa de unos 500 metros de largo al Este de la isla. Está comunicada con otra playa al Oeste, “Coral Bay“, de unos 250 metros, mediante un camino de 10 minutos por la jungla que cubre el resto de la isla.

Long Beach, Pulau Perhentian Kecil, MalasiaLong Beach, Pulau Perhentian Kecil, MalasiaAmanecer en Long Beach, Pulau Perhentian Kecil, Malasia

En Long Beach hay varias escuelas de submarinismo, varios bares y restaurantes y unos cuantos resorts que ofrecen bungalows de madera de distintos estándares. Todo es muy básico y sólamente hay un par de edificios de ladrillo de dos plantas, uno aún a medio construir. La electricidad viene provista por varios generadores a gasolina y no en todos los sitios la tienen las 24 horas del día. Aún así hay varios sitios muy chulos para ir a cenar, ver DVDs en pantalla grande o tomar algo en la playa. La atmósfera es muy relajada y de buen rollo. Hay fiestas casi todas las noches pero son pequeñas y no muy alocadas.

Matahari Divers en Long Beach, Pulau Perhentian Kecil, Malasiafoto-13.jpgMatahari Divers, islas Perhentian

Trabajamos para Matahari Divers. Buceamos con ellos unas cuantas veces y nos encantó la tienda y la gente. Son todos muy simpáticos y siempre con ganas de reirse y hacer el tonto de una manera muy sanota. Yo trabajo de divemaster y Martine se encarga de atender el mostrador y enseñar inglés a los dos chavales que conducen las lanchas.

foto-6.jpgfoto-7.jpgMatahari Divers, Islas Perhentian

Nos alojamos en el edificio de la tienda. Nuestra habitacion era un almacén antes de
mudarnos, pero ahora que la hemos limpiado y le hemos puesto un colchón, una mosquitera y una esterilla de paja ha quedado bastante bien. Además, estamos a 20 segundos de reloj de una playa de arena blanca y agua turquesa.

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Estamos bastante ocupados pero sin llegar a ser estresante. Como siempre hay risas el cansancio no se nota hasta la hora de ir a dormir. Mi trabajo es especialmente gratificante, tengo mucho contacto con la gente y el buceo aquí es muy bueno: He visto muchisimos peces y corales que no había visto antes. Veo tortugas en casi todas las inmersiones así como bamboas (un tipo de tiburón pequeño); tiburones de puntas negras; enormes peces loro gibosos y cantidad de otros peces de coral.

Tiburón de puntas negrasPez loro gibosoTortuga carey

También hay un par de pecios. Uno de ellos, el Sugar Wreck, es un carguero de 75 metros que se hundió en 2001, de lado, a sólo 18 metros de profundidad. Muy dramático e impresionante. El otro, Vietnamese Wreck se hundió hace más de 30 años y ya está muy deteriorado pero al estar cubierto en corales hace una inmersión muy buena. Las otras dos inmersiones imprescindibles aquí son Temple of the Sea y Three Reefs.

Sugar Wreck, Islas PerhentianSugar Wreck, Islas PerhentianSugar Wreck, Islas Perhentian

Nuestro plan es quedarnos aquí durante al menos otras tres semanas y después continuar nuestro plan de viajar hacia el Sur hasta Singapur y de ahí a Indonesia. ¡Más noticias pronto!

[Foto 4, 5 por Matahari Divers; 6, 9, 10 por Travelpig; 13 por Wikipedia; 14, 15, 16, 17, 18 por Everitin' Irie]

Koh Lanta: Reggae, buceo y tortilla de patata

Dejamos Koh Lanta hace un par de días. Para mi ha sido toda una sorpresa porque no me esperaba gran cosa de la isla y ha resultado ser casi mi favorita en Tailandia. Ha sido una pena marcharse pero bueno, aun queda mucho por ver.

Todos estos días hemos seguido la misma rutina: Nos levantamos temprano para aprovechar el relativo fresco de la mañana para hacer excursiones. Al caer la tarde comemos y nos refugiamos del sol. A eso de las seis vamos a Korner Bar a ver el anochecer, beber cerveza y esas cosas. Después a cenar y a lo que se tercie. Como podéis ver en las fotos los anocheceres son espectaculares. Como también podéis ver, Martine ha estado practicando con las cariocas y ya se atreve con fuego y todo. Por mi parte, me dedico a extender la tradición de la tortilla de patata a lo largo y ancho del mundo.

Cariocas de fuego img_5262_resize.jpg img_5299_resize.jpg

Una de las mejores cosas que hemos hecho estos días es ir a ver un concierto de “Job 2 Do” en la playa. “Job 2 Do” es, aparentemente, una de las bandas líder de música reggae en Tailandia. Suena raro, pero son buenos, muy buenos. En total tienen seis personas a la percusión, así que la música se basa mucho en ritmos y en canto. Todas las canciones están en tailandés, pero con un poco de imaginación y cuento uno puede hacer como si canta. Una de las cosas que me gustaron mas fue que casi la mitad de la audiencia eran tailandeses. Creo que eso se puede extrapolar a todo Koh Lanta: Los tailandeses están mezclados con los “farangs” y no hay la segregación que hay en casi todos los sitios, inclusive Koh Tao.

“Job 2 Do” en Viking Bar, Koh Lanta “Job 2 Do” en Viking Bar, Koh Lanta

Un par de días después de ver a “Job 2 Do” hice un par de inmersiones con Dan, mi amigo y antiguo instructor. Hicimos las dos inmersiones en Koh Ha. Las dos fueron preciosas y vi un par de animales que no había visto nunca y que me encantaron: Una camarón “arlequín” y una camarón “mantis”. Fotos abajo. Lo más espectacular, sin embargo, fue al finalizar la segunda inmersión. Nos metimos en un par de cavernas subacuáticas grandes como catedrales, cuya entrada iba de los 15 metros de profundidad hasta casi la superficie. Lo más bonito fue emerger dentro de la caverna, ver las rocas iluminadas por la luz verde que se filtra desde la superficie y el techo de la caverna, un par de decenas de metros por encima de nosotros. Para salir de la caverna no hay mas que volverse a sumergir un par de metros y salir por la ancha apertura, por donde entra la luz. Una experiencia tremenda. No he puedo sacar fotos debajo del agua pero aquí tenéis unas desde la superficie. Como podéis ver está muy bien para hacer snórkel también.

Koh Ha, Tailandia Koh Ha, Tailandia Koh Ha, Tailandia

Camarón arlequín Camarón mantis

Por lo demás, como ya he dicho, dejamos Koh Lanta hace un par de días. Pasamos el día de ayer en Koh Ngai, una isla semi desierta, ocupada únicamente por tres o cuatro resorts básicos en una pequeña playa. Muy tranquilo y muy bueno para hacer snorkel. ¡La sorpresa vino a la noche cuando descubrimos que teníamos una comunidad de cangrejos ermitaños viviendo justo debajo de nuestro bungalow!

Vista desde Koh Ngai Cangrejo ermitaño Cangrejo ermitaño

Hoy estamos en Satun, y mañana pasamos a Langkawi, en Malasia. Por fin un país nuevo. ¡Más noticias desde allá!

[Fotos de los camarones cogidas de aquí y aquí]

Submarinismo en las islas Similan

Hace unos días (de ahí la fecha atrasada del artículo) estuvimos en Khao Lak, en la costa del mar de Andamán (Oeste de Tailandia). Khao Lak es uno de los puntos principales desde donde visitar las islas Andaman, el mejor sitio para bucear en Tailandia y uno de los mejores del mundo. Si estás planeando visitar las islas y estás buscando información, mira más abajo. Para los demás: Impresionante, absolutamente impresionante. Las tres mejores inmersiones que he hecho nunca. En tres inmersiones he visto más o menos todos los peces pequeños que quería ver y que nunca había visto. Si os digo los nombres os vais a quedar como antes, así que aquí tenéis unas fotos prestadas de Internet (poner el ratón sobre la foto para ver el nombre):

Pez ballesta payasoMorena giganteMorena cinta

Pez pipa fantasmaPez trompetaPez ángel real

Ídolo moroMorenas de jardínSerpiente de mar de bandas

Pez león

Contraté tres inmersiones en un solo día con Siam Adventure Divers. Las razones principales fueron que es la única tienda que encontré que organiza tres inmersiones en un día en vez de dos, y también que es la tienda más barata que encontré: 5300 Baht por tres inmersiones, con descuento por tener mi propio equipo. El barco es amplio aunque quizás demasiado abarrotado con gente. Los guías e instructores son muy amistosos y aunque casi todos los clientes son alemanes o suecos, todo el mundo habla inglés y pueden coger un guía que hable español. ¡Recomendado!

[Fotos copiadas de aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí y aquí]

Regreso a la Isla Tortuga

Creo que llegamos a Koh Tao hace nueve días. Lo digo porque aquí es fácil perder la percepción del tiempo. Todos los días son jueves: Por la mañana buceamos; por la noche vamos de fiesta, aunque no mucho porque al día siguiente hay que volver a bucear. Llegamos tras seis horas de viaje en autobús desde Bangkok y hora y media en catamarán, con un mar tan nervioso como yo: Habrá cambiado mucho la isla? Quedara gente que me recuerde? Me recordaran?

Bailando con PopeyeAl llegar al muelle, la usual horda de captadores se abalanza sobre nosotros. Queréis bucear? Queréis taxi? Acostumbrados, procuramos no hacer contacto visual y avanzamos hacia adelante. Sin embargo, el buen carácter de las gentes de la Isla Tortuga pronto se hace evidente: Oigo a una mujer gritar “Yogi!” (es como se me conoce aquí; nadie puede pronunciar “Jorge”). Es la captadora de Scuba Shack, que me recuerda tras mas de año y medio. Nos consigue transporte gratuito. El conductor también me recuerda. Al llegar, los dueños me recuerdan; los camareros me recuerdan; los perros Popeye y Salut también me recuerdan y se abalanzan sobre mi. Son todo sonrisas, palmadas en la espalda y besos de perro.

Al atardecer vuelven los barcos cargados de submarinistas sonrientes y cansados tras las inmersiones. Con ellos vuelven Merlijn y Dirk, instructores en Scuba Shack y antiguos compañeros de inmersiones, fiestas y otras aventuras. Aparece en las mesas una provisión inacabable de cervezas y pronto nos ponemos al día: quien queda; quien se ha ido; quien ha venido. Hoy es un día de celebración doble: Yo acabo de llegar y uno de los dos divemaster se va mañana, así que si quiero, el trabajo es mio. La fiesta se prolonga hasta bien entrada la madrugada.

Buceando en Red RockScuba ShackBuceando en Red Rock

En estos nueve días nos hemos procurado de todo lo que nos hace falta: Una moto, un bungalow y una hamaca. Para mantener los mosquitos a raya tenemos un geco en la habitación y una arana peluda del tamaño de la palma de mi mano que vive en el cuarto de baño. Tras pegarnos un par de sustos importantes no ha vuelto a aparecer. Supongo que al fin y al cabo nosotros somos mas grandes e intimidantes que ella, aunque parezca lo contrario. Salut viene cada noche a saludarnos antes de irse a dormir, donde quiera que duerma. Parece que a los animales les gusta nuestro bungalow.

Mascota en el cuarto de banyoRelax

Durante el día el sol pega fuerte, aplastante, aunque al fin y al cabo es Febrero así que las noches son frescas. La transición entre el día y la noche viene anunciada por las cigarras. Misteriosamente sincronizadas, comienzan a cantar todas al unisono tan pronto como el sol se ha puesto, llenando las palmeras de un estruendo que ensordece la música de los bares de la playa. La luna nueva y la falta de continuación dejan ver la vía láctea en todo su esplendor, y si uno lo hace mientras pasea por la playa, va dejando una estela de plancton fosforescente en la arena. Estrellas por arriba y por debajo.

Anochecer en Chalok Baan KaoAnochecer en Sairee Beach

Por lo demás, poco ha cambiado en Koh Tao. Hay señales de trafico pero todavía no hay semáforos y de todas formas solo hay una carretera pavimentada. Han construido unos cuantos bungalows nuevos pero debido a la orografía de la isla aun no han llegado a echarla a perder. El principal crimen de la isla sigue siendo el robo de chanclas: Me robaron las mías a los pocos días de llegar y he ido descalzo desde entonces. No merece la pena comprar otras hasta que volvamos a la civilizacion. Un cambio importante es algo que ya note en Bangkok: La cantidad de españoles en la isla. En mi anterior visita conocí a dos españoles en cuatro meses. En el tiempo que llevamos aquí ya he conocido a dos grupos, dos instructores y he oído a mucha gente hablar español al pasar. Definitivamente no tendria que haber comenzado este blog.

[Creditos: Todas las fotos tomadas por Martine]

Ballenas centenarias

Hoy me ha llamado mucho la atención un artículo de Yahoo! Noticias:

Ballena minke“El fragmento de un arpón explosivo de finales del siglo XIX fue descubierto en el dorso de una ballena por unos esquimales que la cazaron el mes pasado, lo cual hace pensar a los expertos de un museo ballenero estadounidense que el cetáceo pudo haber sido herido unos 120 años atrás.”

¡120 años! ¡Y yo que creía que las ballenas vivían unos 60 u 80 años! Indagando más, descubro en ancianas del mar que es común encontrar una longevidad excepcional entre las ballenas groenlandesas. ¡Incluso se ha encontrado un macho de unos 211 años de edad!

Saber esto no hace más que hacerme admirar más a las ballenas, ya de por si animales excepcionales. ¿Sabías que algunas ballenas pueden sumergirse a más de 1000 metros de profundidad? La prueba está en el vídeo más abajo. Teniendo en cuenta que las ballenas tienen pulmones y han de mantener la respiración y soportar las enormes presiones a esa profunidad, es una cifra enorme. El record humano de profunidad no-limits es de 183m, pero eso correspondería a otro post.

De la misma manera que creo que las ballenas son una especie digna de admiración y respeto, encuentro realmente indignante el trato al que son sometidas. Entiendo que algunas culturas necesiten de la carne de ballena para su subsistencia, pero no hay excusa para la caza desmedida que se les ha dado hasta ponerlas al borde de la extinción.

Por eso espero que si has leído esto, haya aumentado tu admiración por las ballenas, así como tu cabreo cuando oigas las noticias acerca de su caza indiscriminada.