Hace unos semanas mi novia y yo pasamos unos días en Barcelona, ya que hacía más de diez años que ella no la visitaba y yo tengo familia allí. Todo ello coincidía con su cumpleaños, así que decidí hacer algo especial una noche y llevarla a ver un espectáculo flamenco, algo que estaba seguro que le iba a gustar y que además yo siempre había querido hacer.
Investigando un poco por Internet descubrí varios sitios donde dan espectáculos flamencos, pero hubo uno que me llamó la atención, “El tablao de Carmen“, por estar situado en el barrio andaluz del Pueblo Español, algo que suponía le daría un toque más pintoresco a toda la parafernalia. Además, mi novia es inglesa así que una visita al Pueblo Español, cuya entrada viene incluida en el precio de la reserva, podría ser algo entretenido que hacer antes de la cena y el espectáculo.
Así que decidido el lugar hice la reserva por Internet y me la confirmaron enseguida por email, sin ninguna complicación y sin pedir ningún detalle bancario de antemano. Cuando llegó el día y llegamos a la entrada del Pueblo Español había una lista de reservas en la taquilla así que no tuvimos ningún problema para entrar al recinto. Como esperaba está muy bien caminar por las calles estrechas y blancas del barrio andaluz para “meterse en ambiente” antes de la cena y el espectáculo.
Una vez adentro, pudimos comprobar que el local está bastante bien. Como promete en la web, todas las mesas tienen vista directa al escenario. Las mesas más pequeñas, para dos personas, se encuentran en un piso intermedio que da una vista del escenario desde media altura, sin obstáculos. Las mesas más grandes, en la planta baja, se encuentran alrededor y muy cerca del escenario.
La cena se comienza a servir media hora antes de que comience el espectáculo. Hay gran variedad en el menú y el servicio es muy bueno y sabe qué comida se puede comer por gente con algún tipo de alergia o intolerancia, cosa que es de agradecer. Hay algún camarero que también habla inglés o francés. El ambiente es muy íntimo y de hecho una vez que comienza el espectáculo las luces de la sala se bajan hasta la penumbra, dándole un toque romántico al asunto si bien es algo difícil atinar con el tenedor. Hablando de cubertería, la comida es de buena calidad y en cantidad suficiente.


