(Nota: No tengo una entrada en mi diario para este día. Lo que sí que tengo guardado es un email que envié este mismo día. Aquí tenéis un extracto)
Ha sido un largo viaje desde mi último email. Mis viajes me han llevado al delta del Mekong en Vietnam así como a Phnom Penh, Siem Reap y los templos de Angkor en Camboya. Ahora ha llegado el momento de cerrar el círculo y volver a Bangkok, donde el viaje comenzó.
Para mí, lo mejor de Vietnam ha sido el viajar dos días en barco por el delta del Mekong acabando en Phnom Penh, Camboya. Siempre había querido ir al delta del Mekong y la verdad es que es precioso. Me remito a las fotos.
Camboya fue otra grata sorpresa. No sabía que esperar ya que no sabía mucho del país, pero la verdad es que la gente me gustó incluso más que la de Laos. Incluso después de los horrores que la población ha tenido que sobrevivir en los últimos treinta años (guerra civil, genocidios…) casi todo el mundo es amable, sonriente y dispuesto a conocer un poquito de cada extranjero. En Phnom Penh fui a ver el museo del genocidio, situado en un antiguo colegio reconvertido en prisión donde se torturaba y ejecutaba no sólo a disidentes sino a mujeres, niños y ancianos. Muy cruel pero me abrió mucho los ojos. Salí triste pero respetando a la población aun mas.
De Phnom Penh a Siem Reap, un pueblo muy mono pero muy occidental, aunque he de decir que de todos los ghettos de turistas que he visto este es el mas sofisticado, con pequeñas boutiques, bistros y galerías de arte (se nota mucho la influencia colonial francesa). El principal motivo de viajar Siem Reap, sin embargo, es el poder visitar los templos de Angkor, construidos alrededor de los siglos XII-XIV durante el imperio Jémer que se extendía por todo lo que hoy es el Sudeste Asiático. Absolutamente impresionante. Una vez más me remito a las fotografías.
De Siem Reap a Khao San Road en Bangkok, donde todo empezó hace cuatro meses y medio. Estoy usando mis últimos cartuchos de dinero así que no me podré permitir el viajar a ningun otro país, aunque las aventuras aún no han acabado. Voy a coger un autobús esta misma noche a Koh Tao, un sitio al que llamé “hogar” no hace mucho y donde tengo algunos buenos amigos. Una de dos, o bien gastaré el dinero que me queda buceando durante una semana o dos, o bien intentaré encontrar un trabajo buceando y quedarme un mes o dos. Esto depende de las ofertas de trabajo y de cómo me encuentre de
vuelta en Koh Tao… Al fin y al cabo ha llovido mucho desde aquello.










































