Kuching

La ciudad de Kuching es la ciudad más grande de Borneo y la cuarta más grande de Malasia. Sin embargo, ha sido toda una sorpresa comprobar que Kuching no tiene nada que ver con el resto de las ciudades malayas. El desarrollo urbano no es rampante, sino cuidadosamente planificado. A diferencia de otras grandes ciudades en Malasia, hay muchos edificios coloniales en excelente estado, el tráfico es ligero y fluido y no hay contaminación. En vez de una aglomeración de centros comerciales y McDonalds, en Kuching abundan las tiendas de arte, los cafés, bares y restaurantes. En definitiva, Kuching se ha convertido en mi ciudad malaya favorita.

Kuching, BorneoKuching, BorneoKuching, Borneo

Nos alojamos en Singgahsana Lodge. Es un poco caro (RM30 en dormitorio compartido, con desayuno) pero la atmósfera es muy buena y está impecablemente decorado. Tiene un bar grande en el último piso con billar, futbolín y cerveza así como acceso a Internet en varios ordenadores (pagando) o por WiFi (gratis). Es un sitio excepcionalmente bien llevado. Incluso un poco demasiado. Tras dos meses en Indonesia , donde todo está un poco improvisado, es algo sofocante encontrarse con tanta limpieza y ogranización.

Kuching, BorneoKuching, BorneoKuching, Borneo

En los alrededores de Kuching hay muchos lugares que visitar. El más famoso quizás sea el parque nacional de Bako, donde planeamos ir en los próximos días. Otra actividad que uno no se puede perder es una visita a una de las “longhouses”, o inmensas casas comunales, de las tribus que habitan la selva de Borneo. La tribu más común por aquí es la de los Iban, cuyas longhouses más cercanas a la ciudad mantienen sus tradiciones incorporando a la vez todas las comodidades modernas como DVDs y teléfonos móviles.

Kuching, BorneoKuching, BorneoKuching, Borneo

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Bandungan y los templos de Gedong Songo

Bandungan es un pequeño pueblo dos horas en moto al Este de Dieng y dos horas al Norte de Yogyakarta. La principal atracción de Bangungan son los cercanos templos de Gedong Songo. Aunque son pequeños y no tan espectaculares como Borobudur o Prambanan, las vistas del valle y del los conos del Gunung Merbabu y Gunung Merapi entre las nubes hacen que el viaje merezca la pena.

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Igualmente bellas son las vistas desde la carretera. Para ir hasta Bandungan desde Dieng evitando carreteras grandes, bajamos por la carretera a Wonosobo pero esta vez girando a la izquierda, dirección Ngadirejo, atravesando las faldas de otro volcán, el Gunung Sindoro, de 3151 metros de altura. Al pasar al siguiente valle fuimos recompensados con vistas de campos de té, café y tabaco extendiéndose hasta el horizonte.

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Nos alojamos en uno de los muchos hoteles que delinean la carretera que sube por una colina desde el mercado de Bandungan. Al día siguiente nos despertamos temprano para visitar los templos. La verdad es que estan mucho mas comercializados de lo que esperábamos, con multitud de puestos de comida y regalos, pero aún así, las vistas merecen la pena.

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Bandungan fue la última parada en nuestro viaje de cuatro días en moto. De Bandungan fueron dos horas más de moto hasta Yogyakarta por algunas carreteras principales. ¡Sobrevivimos el tŕafico indonesio! Una vez en Yogyakarta decidimos escapar del mundanal ruido y volver a Batu Karas para pasar unos días haciendo surf antes de volar a Kuching, en el Borneo malayo, para pedir un nuevo visado indonesio antes de volar a Bali. ¡Más noticias desde Borneo!

La meseta de Dieng

Tras visitar Borobudur, continuamos nuestro viaje en moto hacia la meseta de Dieng, pasando por Kretek y Wonosobo y ascendiendo por una muy empinada y larga carretera. La meseta de Dieng, a 2094 metros de altura, es en realidad la superficie de la caldera del complejo de volcanes de Dieng, de ahí la multitud de crateres, fumarolas y aguas termales en sus alrededores.

img_8167.JPGimg_8170.JPGDieng

En contra de lo que uno pudiera esperar, el paisaje alrededor de Dieng no es volcánico, sino rural: Los campos de verduras y hortalizas se extienden desde las mismas calles del pueblo hasta lo alto de las colinas en estrechas terrazas. En adición al paisaje, entre campos de patatas, como quien no quiere la cosa, se erigen ocho pequeños templos hindúes de los siglos VII y VIII, los más antiguos de Java Central.

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Llegamos a Dieng desde Borobudur a media tarde. Nos alojamos en Losmen Bu Djona, que es pequeño y acogedor. Se respira cierto ambiente de montaña, principalmente por la altura, la falta de bosques y el fresco, que durante la noche pasa a temperaturas comparables a un invierno europeo. A pesar de cubrirnos con dos mantas cada uno, no pudimos dormir bien a causa del frío. Nos despertamos temprano y desayunamos cubiertos con una manta. En la acera de en frente, un grupo de personas se calienta con un pequeño fuego callejero antes de ir a trabajar.

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Tras desayunar visitamos los templos de Arjuna, para los que hay que pagar entrada. Los templos en sí no son nada especiales, pero combinados con los alrededores hacen una vista muy bonita. Tras los templos fuimos con la moto al cercano Telaga Warna, o “el lago de muchos colores”. Es un pequeño lago de aguas turquesas y burbujeantes orillas, testigas de la actividad volcánica del área.

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La gran sorpresa vino al visitar el cráter Sikidang, uno de los muchos cráteres que rodean Dieng. No sabíamos a qué se refería la gente al hablar de un “cráter”, ya que no hay volcanes visibles tal y como uno se los imagina, así que fue una gran sopresa encontrarse con eso, un cráter de unos diez metros de diámetro en lo alto de una pequeña colina, en cuyo interior se deja ver una gran piscina de lodo, hirviendo furiosamente y dejando escapar una gran columna de vapor.

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Dejamos Dieng muy contentos de haber descubierto un lugar con unos paisajes preciosos, donde sin embargo no mucha gente para a apreciarlos. De Dieng fuimos a Bandungan, no sin pasar primero por otra zona volcánica de monumentales vistas. ¡Más en el próximo artículo!

El templo de Borobudur

Tras visitar Prambanan, cogimos la moto dirección a Borobudur. En vez de volver a Yogyakarta cogiendo la carretera principal, encontramos una “jalur alternatif” (ruta alternativa) a Magelan a través de una carretera pequeñísima y preciosa, con escenas rurales como siempre dominadas por la poderosa y humeante silueta del Gunung Merapi. Una vez de vuelta en la carretera principal a Magelan, fueron unos minutos de esquivar camiones y tragar humo antes de llegar a la carretera a Borobudur, algo mas tranquila.

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Borobudur es el equivalente budista de Prambanan, y mucho mas famoso y en buen estado que el anterior. Borobudur fue construido en el siglo IX. Es una especie de pirámide construida alrededor de una colina y formada por seis terrazas cuadradas y tres circulares. Los peregrinos que acuden a Borobudur ascienden a lo alto circulando en el sentido de las agujas del reloj por cada uno de los niveles. Los mas de 2600 relieves de cada nivel representan el viaje espiritual del mundo carnal al nirvana, que por supuesto esta en lo alto del templo.

BorobudurBorobudurBorobudur

Llegamos a Borobudur a media tarde, así que decidimos visitar el templo al día siguiente temprano. Nos alojamos en “Lotus Guesthouse”, justo a la entrada del complejo y con habitaciones limpias, básicas, baratas y con desayuno incluido. Al anochecer cogimos la moto para intentar ver el anochecer sobre el templo. El templo estaba un poco lejos para apreciarlo bien, pero las vistas del volcán local, Gunung Sundoro fueron espectaculares.

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Al día siguiente, me desperté a las 5 de la manyana, aun de noche, para intentar ver el amanecer desde un punto mas cercano al templo. Hacia bastante frío, hasta se condensaba el aliento! Aun armado con un mapa no encontré un buen punto para ver el templo, pero aun así fui recompensado por el esfuerzo con una luz purpura preciosa e incontables escenas del despertar de las pequeñas aldeas que rodean el templo.

BorobudurBorobudurBorobudur

El templo abre sus puertas a las 6. Tras entrar en calor y un buen merecido desayuno, entramos al templo a eso de las 7.15, con una buena luz para fotos y justo después de que los tours de Yogyakarta se hayan ido. No había mucha gente así que pudimos disfrutar del templo y ascender a lo alto tras recorrer cada uno de los niveles, como marca la tradición Es un sitio precioso, así que menos palabras y mas fotos…

BorobudurBorobudurBorobudur

Tras visitar Borobudur cogimos de nuevo la moto a traves de aldeas y bosque y pasando Wonosobo, llegamos a la meseta de Dieng, a 2094 metros de altura… Mas detalles pronto!

Los templos de Prambanan

Nuestra primera parada en nuestro viaje en moto fue en los templos de Prambanan, a menos de media hora en moto de Yogyakarta, dirección Solo. Los templos de Prambanan, construidos entre los siglos VIII y X son el máximo exponente de arte hindú en Java. Aunque los templos han sufrido mucho durante siglos de terremotos y cazadores y tesoros, los templos han sido restaurados y fueron declarados patrimonio de la humanidad de la UNESCO en 1991 junto a Borobudur.

Templos de Plaosan, PrambananTemplos de Plaosan, PrambananTemplos de Plaosan, Prambanan

Sin querer, visitamos primero los templos de Plaosan, al Este del complejo principal de templos. Aunque mas pequeños y menos espectaculares que los templos principales, en cierto modo tienen mas personalidad. No se si sera porque casi nadie los visita. Quizás sea la espectacular silueta del Gunung Merapi humeando en la distancia junto a los montones de rocas. Los templos de Plaosan sufrieron mucho durante el terremoto que agito la región en 2006. Uno de los templos esta parcialmente cubierto en andamios de bambú Cada montón de rocas representa una pequeña stupa a reconstruir. Cuesta 5 anyos reconstruir una.

Templos de Plaosan, PrambananTemplos de Plaosan, PrambananTemplos de Plaosan, Prambanan

Tras Plaosan, supimos que estábamos en el complejo principal por la usual cantidad de puestos de souvenirs y baratijas que rodean la entrada. Hay que pagar US$10 para entrar, o US$6 si uno tiene una tarjeta de estudiante. También hay un servicio de guardarropa, que viene muy bien para cascos y demás

Templos de Prambanan y el Gunung MerapiTemplos de PrambananTemplos de Prambanan

Los templos de Shiva Mahadeva, los primeros que se ven al entrar, son realmente grandiosos. Fue una extranya pero buena sensación el estar entre semejantes templos, probablemente comparables solo con los de Bangkok en este viaje. Por supuesto, el paisaje rural de los alrededores y la continua presencia del humeante Gunung Merapi ayudan. De los otros tres templos, de dos solo queda la base. El ultimo, Candi Sewu, merece la pena visitarlo pero, tras Prambanan y Plaosan, nosotros teníamos bastante de pueblos.

Templos de PrambananTemplos de PrambananTemplos de Prambanan

Tras visitar Prambanan y comer en uno de los puestos a la entrada donde, previsiblemente, nos timaron, cogimos la moto y continuamos nuestro viaje a Borobudur. Mas en el siguiente articulo!

Templos de PrambananTemplos de Prambanan

Yogyakarta

(Consejos prácticos al final)

Yogyakarta (Yogya para los amigos) es considerada la capital cultural de Java. Es definitivamente la única ciudad de Indonesia donde hemos encontrado algo de personalidad en el ambiente, venciendo el trafico y polucion que asfixian otras ciudades del país Los encantos de Yogyakarta se extienden mas allá de sus calles, con los grandiosos templos de Borobudur y Prambanan, así como la omnipresente silueta del Gunung Merapi, un volcán de 2911m, a la vuelta de la esquina.

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La arteria principal de Yogyakarta es jln Malioboro, abarrotada de puestos callejeros y tiendas vendiendo toda clase de artículos, principalmente batik impreso, ropa barata, souvenirs y mascaras y títeres tradicionales. El espacio libre que queda es el asfalto, donde conductores de becak (ricksaws a pedales) ofrecen sus servicios. En Yogya deben de haber al menos tantos conductores de becak como habitantes.

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A un extremo de jln Malioboro se encuentra jln Sosrowijayan, en cuyos callejones se encuentra la mayor parte del alojamiento barato en Yogya. El ambiente en los callejones es acogedor y alejado del mundanal ruido del resto de la ciudad. En uno de los callejones hay un pequeño solar donde alguien ha construido dos porterías con troncos de bambú y todas las tardes hay partido de fútbol Mitad del campo esta cubierto en cemento. La otra mitad es de tierra y gravilla. Un poste de acero sobresale del cemento en medio del campo. Es sorprendente que no haya heridos graves a diario.

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El otro extremo de jln Malioboro esta ocupado por el kraton, el palacio donde todavía se aloja el sultán de Yogyakarta. El palacio en si fue una decepción y no vimos nada remarcable, a parte de una exquisita colección de batik. La parte del kraton realmente interesante es la pequeña sección de la ciudad que se encuentra dentro de sus murallas. Las pequeñas casas de ladrillo y tejas, con alguna que otra galería de arte, exudan mucha mas personalidad que los edificios de cemento del resto de la ciudad. La parte mas pintoresca es el mercado de pájaros, triste testigo de la obsesión humana con capturar otros animales y meterlos en jaulas. Justo a su lado se encuentra lo que queda de las murallas del antiguo palacio del agua, desde donde hay buenas vistas de Yogya y el Gunung Merapi.

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Tras pasar un par de días en Yogya, decidimos alquilar una moto, coger una sola mochila con lo esencial y hacer un viaje de cuatro días en moto por Java central. En cuatro días nos dio para ver Borobudur y Prambanan, máximos exponentes del arte budista e hindú en Indonesia, así como la meseta de Dieng y Bandungan, con templos mucho mas pequenyos pero con paisajes espectaculares y pequeñas carreteras entre volcanes y campos de te, cafe y tabaco. Cada destinación merece sus propios artículos, así que mas noticias pronto!

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Surfing en un pueblecito indonesio

El pueblo esta junto a la playa, dividido en dos partes por un pequeño promontorio. Al este se encuentran las casas y las lanchas de los pescadores; al Oeste hay unos cuantos bugalows y tres restaurantes que acomodan a los pocos turistas que vienen a hacer lo único que se puede hacer aquí: surfing.Las olas rompen en arena y casi siempre cerca de un mismo punto, la colina rocosa que pone fin a la playa. Las olas pueden alcanzar tres metros de altura pero por norma general son de medio metro a dos metros de altura. Las buenas condiciones y la ausencia de multitudes entre semana hacen este pueblecito un lugar ideal para aprender a hacer surf, aunque la playa también es frecuentada por surferos mas experimentados.

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Fue con esta intención y muchas ganas que llegamos aquí. Tras llegar por la tarde y encontrar una habitación con porche y jardín junto a la playa, fuimos a cenar a uno de los restaurantes. Allí conocimos a varios extranjeros, todos muy majetes y apasionados con el surf. De vuelta a la habitación nos choco mucho que a las diez de la noche no había absolutamente nadie por la calle. Y es que, como aprendimos, en el mundo del surf a quien madruga Dios le ayuda. Casi todo el mundo se levanta a eso de las 6 a coger las primeras olas del día, antes de que las multitudes aparezcan, aunque entre semana casi no hay gente.

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Al día siguiente tuvimos nuestra primera y única lección Pagamos 150.000 rupias cada uno para que Uzni, una celebridad local, nos explicara en dos minutos la técnica básica Después de eso estuvimos una hora practicando en el agua, ayudados por dos tipos muy amables pero que no hablaban ingles. Es difícil saber que estas haciendo mal y como corregirlo si no te lo pueden explicar! Aun así estuvo bien y pudimos coger varias olas (sin ponernos de pie) pero nos pareció un precio excesivo para lo que aprendimos, así que decidimos alquilar dos tablas varios días e intentar aprender por nuestra cuenta.

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Una semana después, tras tragar mucha agua, tener olas aterrizando en nuestra cabeza, pegándonos revoltones y acabar el día como si nos hubieran metido una paliza, hemos aprendido muchísimo Esto es en gran parte gracias a la tremenda ayuda y ánimos de los demás surferos que nos han ido viendo, aconsejándonos y riéndose de nosotros. Cogemos olas sin dificultad, nos ponemos de pie en la mayoría y bastantes veces conseguimos que nos lleven hasta el final de la playa. Es una sensación muy estimulante, tras todo el esfuerzo, el sentir la aceleración de la ola, su rugido en la espalda mientras uno se pone de pie, gana equilibrio y ve, a vista de gaviota, como la playa se va aproximando rápidamente No hay un día que no volvamos a la habitación con una sonrisa.

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El contacto con la naturaleza es total. El agua fría que lo despeja a uno por las mañanas; la puesta de sol flotando en la tabla; el poderoso rugir de las olas; el sabor de agua salada en la boca. Hace un par de días tuve el que es probablemente el momento mas bonito de este viaje, hasta la fecha: Un amigo italiano y yo nos quedamos cogiendo olas pequeñas hasta bien pasada la puesta de sol. Con la noche vino la luna llena, que nos permitía ver las olas aproximarse en la oscuridad y seguir haciendo surf. No solo esto, sino que ademas había plancton fosforescente en el agua, dejando una estela de luz tenue tras nuestras piernas y brazos y salpicando la tabla con chispas verdes al coger las olas. El toque final vino con la ultima ola, que me las arregle para que me llevara hasta el final de la playa justo hasta tierra firme. Un momento para recordar durante muchos anyos.

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A pesar de todo lo que hemos aprendido y lo que hemos disfrutado, aun queda muchísimo por aprender. No solo acerca de la técnica del surf (esta semana ha sido el primer paso en un larguísimo camino), sino también acerca del mar y las olas: como se comporta; en que humor se levanta cada día.. Es algo que solo se puede aprender practicando… Y ganas no nos faltan!

[Fotos 5, 9, 10 y 13 por Travelpig]

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Cómo sobrevivir Yakarta (Jakarta)

Llegamos a Yakarta (Jakarta en Indonesio) hace unos días desde Medan. Para ser una ciudad de ocho millones y medio de habitantes y la capital de Indonesia, Yakarta no tiene mucho que ofrecer para el viajero. Casi todo el mundo no pasa más de una noche o dos en la gran ciudad antes de intercambiar la polución, el trafico y los funcionales bloques de cemento por alguno otro lugar mas placentero, en Java o mas allá.

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Dicho esto no voy a elaborar mucho mas en la ciudad en si. En vez de esto, me voy a centrar en dar varios consejos basados en nuestras experiencias en la ciudad, donde pasamos varios días debido a una “parada técnica” necesaria para poner el pobre estomago de Martine a punto de nuevo. Vamos allá…

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Danau Toba

Danau Toba, o lago Toba (danau significa “lago” en indonesio) se encuentra al Sur de Medan, Norte de Sumatra. Es el lago volcánico más grande del mundo. A 900 m sobre el nivel del mar, tiene 100 km de largo, 30 km de ancho y más de 500 m de profunidad. El lago es el resultado de una erupción de magnitudes colosales hace 75.000 años que cubrió de cenizas la tierra en un radio de 3.000 km.

Lago Danau TobaLago Danau TobaLago Danau Toba

Cataclismos aparte, el lago y los paisajes que lo rodean son muy bonitos. En el interior del lago, rodeada por aguas de azul oscuro intenso, se encuentra la isla de Samosir, también de origen volcánico. Es el hogar de la etnia Batak, de mayoría cristiana y conocidos por sus bonitas e intricadas esculturas de madera, sus casas de tejados puntiagudos y sus telas decoradas con patrones tradicionales. Vamos, la clase de cosas que uno se imagina cuando piensa en Indonesia.

Tuk Tuk, Samosir, Danau TobaSamosir, Danau TobaSamosir, Danau Toba

A parte de pasear entre prados donde pastan cabras y búfalos de agua y admirar el paisaje, alquilamos una moto para recorrer la isla, aunque es mucho más grande de lo que parece y al final sólo hicimos la mitad Norte. Paramos en Pangururan, donde los miércoles hay un mercado bastante grande donde se puede comprar de todo en el usual caos organizado de los mercados de Indonesia. De Pangururan es muy fácil llegar a unas aguas termales, aunque nosotros decidimos no ir.

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Mercado en Pangururan, Samosir, Danau TobaMercado en Pangururan, Samosir, Danau TobaMercado en Pangururan, Samosir, Danau Toba

Al pasear por Pangururan pasamos por delante de una sastrería que complementa sus ganancias con un pequeño bar en la misma tienda. Había un pequeño grupo de músicos tocando música tradicional, así que decidimos parar a tomar algo. La hija del sastre hablaba inglés y nos explicó que todos los miércoles familia y amigos se reunen en la sastrería a beber zumo de durián y tocar música. Desde luego, los negocios en Indonesia no se llevan con la misma intensidad que en Europa. Ni falta que hace.

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A lo largo de la carretera a Pangururan uno puede apreciar la cercana relación de los Batak con la muerte y su pasado animista. Entre campos de arroz y casas tradicionales y mirando a la orilla del lago, uno puede ver multitud de tumbas, decoradas con multitud de colores y con cruces blancas. Lejos de dar malas vibraciones, las tumbas son la guinda del pastel de un paisaje deslumbrante.

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Berastagi y el Gunung Sibayak

(Información práctica más abajo)

Berastagi es un pequeño pueblo a dos horas en autobús de Medan, en el Norte de Sumatra. Berastagi se encuentra en el corazón de las tierras altas de los Karo, uno de los innumerables grupos étnicos de la Isla. Sin embargo, la razón principal para viajar a Berastagi es la proximidad de dos volcanes fáciles de visitar: El Gunung Sibayak, de 2094m y el Gunung Sinabung, de 2450m.

Alrededores de BerastagiAlrededores de BerastagiGunung Sibayak

Decidimos subir el Gunung Sibayak, ya que se puede ir a pié desde Berastagi y no es necesario contratar un guía. Tras andar por una carretera bastante empinada durante casi dos horas encontramos el camino que lleva hasta el cráter. No sabíamos lo que esperar, así que fue toda una sorpresa encontrarnos con fumarolas a lo largo del camino, siseantes con vapor cargado de olor a huevos podridos y sus bases cubiertas de azufre amarillo.

Vista subiendo el Gunung SibayakVista subiendo el Gunung SibayakGunung Sibayak

Sin embargo, la mayor sorpresa vino al llegar al cráter. No había una caldera de lava humeante (era lo que secretamente esperábamos), sino un pequeño lago de agua azul pálido, delimitado por las cuestas del cráter y una pared completamente vertical de varias decenas de metros de altura. La parte poco profunda del lago ha sido decorada durante años por excursionistas, que han ido dejando sus nombres escritos con rocas volcánicas.

Gunung SibayakGunung SibayakGunung Sibayak

Tras bajar al cráter, saborear la escena y sacarnos varias fotos a petición de un grupo de estudiantes que estaba de visita, subimos a la pared contraria del cráter y encontramos el camino de descenso, que resultó consistir en varias horas de empinado descenso por unas escaleras casi reclamadas completamente por el bosque. Aparecimos en una estación geotermal al otro lado del volcán, y de ahí fueron otro par de horas hasta Berastagi.

Gunung SinabungGunung SibayakGunung Sibayak

Regresamos al pueblo bastante cansados tras 9 horas de caminata pero con un humor excelente. ¡Nuestra excursión al Gunung Sibayak resultó acabar siendo mucho más de lo que nos esperábamos!

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